• La Iglesia llama a evitar la frustración ante resultados negativos y a priorizar la paz y fraternidad en las justas deportivas
El vocero de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, el Presbítero Tomás Cruz Perales, abordó una inquietud recurrente entre la afición creyente cada cuatro años: la validez de pedir por el triunfo de la Selección Mexicana. En rueda de prensa, el clérigo afirmó que sí es válido encomendar a Dios las alegrías, preocupaciones e ilusiones del ámbito deportivo; sin embargo, aclaró que el resultado en la cancha depende primordialmente del esfuerzo, la preparación y el desempeño de los jugadores, y no de una intervención divina para dar ventajas.
Cruz Perales precisó que la oración no debe interpretarse como un medio para condicionar la acción de Dios o para cumplir «antojos». El vocero recordó el dicho popular de que «Dios no cumple antojos ni endereza jorobados» para ilustrar que la divinidad busca el bien común de todas las personas. En este sentido, señaló que los seguidores de todas las selecciones del mundo oran por sus respectivos equipos, por lo que un marcador a favor o en contra no significa que Dios favorezca a una nación sobre otra.
De igual forma, el presbítero hizo una distinción entre las necesidades humanas reales y los gustos personales, ubicando al fútbol en esta última categoría. «No es que Dios no escuche; a veces nos da gusto y a veces no», externó, insistiendo en que el Creador atiende a los fieles pero sabe diferenciar lo que es indispensable para la vida de lo que constituye una mera afición. Por ello, invitó a la comunidad a asimilar los resultados con madurez y serenidad.
De cara al Mundial de 2026, el vocero exhortó a la afición a vivir la competencia con un espíritu libre de frustraciones, enojos, divisiones o fanatismo que puedan desencadenar violencia. Enfatizó que más allá de anhelar una victoria absoluta para México, la intención principal de los creyentes debería enfocarse en que el torneo sea una experiencia pacífica, de encuentro constructivo y de hermandad entre todos los pueblos del mundo.
Para finalizar, Cruz Perales remarcó que el país tiene la valiosa oportunidad de refrendar su hospitalidad y calidez ante los visitantes internacionales. Concluyó expresando que, aunque muchos sueñan con ver a la escuadra nacional levantar la copa, el verdadero y más significativo triunfo radicará en que la justa mundialista fortalezca la convivencia armónica, el respeto mutuo y la fraternidad colectiva tanto dentro como fuera de las canchas.
