Salarios suben, pero el crecimiento económico pierde ritmo en México



A dos años del gobierno de Claudia Sheinbaum, el aumento del salario mínimo contrasta con el menor dinamismo del PIB, la desaceleración del empleo formal y las presiones sobre las finanzas públicas

A dos años del inicio de la administración de Claudia Sheinbaum, el balance económico de México muestra avances en el poder adquisitivo de los trabajadores, pero también desafíos relacionados con el crecimiento de la economía, la generación de empleos formales y el nivel de la deuda pública. Las cifras oficiales correspondientes a los primeros 24 meses permiten observar diferencias entre la evolución de los ingresos laborales y el desempeño de la actividad productiva.

Uno de los principales cambios se encuentra en el salario mínimo. De acuerdo con un análisis publicado por Excélsior, basado en registros del Banco de México (Banxico), la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el salario mínimo general pasó de representar el 23% del salario promedio registrado ante el IMSS en 2016 a equivaler al 47.2% en 2026. El incremento refleja el avance de la política de recuperación salarial aplicada durante los últimos años.

En materia de precios, el análisis reporta una inflación acumulada de 3.42% durante el periodo examinado, en un contexto de estabilidad cambiaria relativa. Sin embargo, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mantiene un ritmo moderado en comparación con el registrado durante los primeros dos años de otras administraciones. Esta evolución también se relaciona con una menor velocidad en la creación de puestos de trabajo formales, pese al incremento de los salarios promedio de cotización.

Otro de los retos se encuentra en las finanzas públicas. El saldo de la deuda del sector público ha aumentado y representa una parte importante del PIB, mientras que el pago de intereses, las pensiones y otros compromisos presupuestarios limitan los recursos disponibles para ampliar la inversión. Según cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público llegó al 51.5% del PIB al cierre de julio de 2026.

El balance de estos dos años refleja una economía con mejoras en los ingresos laborales, pero con dificultades para acelerar la producción y la generación de empleo formal. El desafío para los siguientes años será sostener la recuperación del poder adquisitivo y, al mismo tiempo, impulsar la inversión y el crecimiento económico sin aumentar las presiones sobre las finanzas públicas.

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