La creación de rostros, videos y datos biométricos falsos representa nuevos desafíos para empresas, bancos y organismos públicos
Verificar la identidad de una persona ya no implica únicamente comprobar que sus documentos sean auténticos. El desarrollo de herramientas de inteligencia artificial también plantea el reto de determinar si quien aparece frente a una cámara es una persona real o una identidad creada artificialmente.
Óscar Flores, consultor de Fraude e Identidad de LexisNexis Risk Solutions, señaló que las organizaciones deben incorporar controles capaces de detectar documentos manipulados, deepfakes e identidades sintéticas, mientras los usuarios deben tener cuidado con los datos personales, fotografías e información biométrica que comparten en plataformas digitales.
El especialista explicó que imágenes publicadas en redes sociales pueden ser utilizadas para entrenar herramientas capaces de generar rostros, videos e incluso autenticaciones biométricas falsas. Por ello, recomendó revisar la reputación de los servicios digitales antes de proporcionar información sensible.
Aunque estas prácticas todavía no alcanzan un nivel generalizado en México, Flores advirtió que la amenaza ya no puede considerarse hipotética. El abaratamiento de las herramientas de inteligencia artificial facilita que este tipo de operaciones puedan realizarse a mayor escala.
Ante el avance de la digitalización de trámites e identidades, el consultor planteó que los sistemas de verificación incorporen varias capas de seguridad. Además del reconocimiento facial, pueden analizarse factores como la reputación del dispositivo, la dirección IP, la antigüedad del correo electrónico, la ubicación de la conexión y otros patrones de riesgo.
