La relación entre ambos países permanece rota desde 2024, luego del ingreso de fuerzas ecuatorianas a la embajada mexicana en Quito
El partido entre México y Ecuador en los octavos de final del Mundial 2026 tendrá un ingrediente que va más allá del futbol. Mientras ambas selecciones buscan avanzar a la siguiente ronda, sus gobiernos mantienen una ruptura diplomática que inició hace más de dos años y que continúa sin una solución definitiva.
El conflicto comenzó a finales de 2023, cuando el exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas solicitó asilo en la Embajada de México en Quito. El Gobierno mexicano consideró que existían elementos para otorgarle protección diplomática, mientras que las autoridades ecuatorianas sostenían que enfrentaba procesos por delitos comunes y debía ser detenido.
La crisis alcanzó su punto más alto el 5 de abril de 2024, cuando policías de Ecuador ingresaron por la fuerza a la embajada mexicana para capturar a Glas. El hecho fue condenado por México al considerarlo una violación a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, por lo que rompió relaciones con Ecuador y presentó una demanda ante la Corte Internacional de Justicia.
Desde entonces, ambos países no han restablecido sus relaciones diplomáticas. Tampoco cuentan con embajadores y el proceso legal promovido por México continúa en instancias internacionales, mientras persisten diferencias políticas entre ambos gobiernos.
En los últimos meses, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha manifestado que existe disposición para normalizar la relación por la importancia económica y comercial entre ambos países. Sin embargo, también ha reiterado que no se arrepiente de la decisión de ordenar el operativo en la embajada.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, evitó entrar en confrontaciones previo al encuentro mundialista y llamó a centrar la atención en el desempeño de la Selección Mexicana, dejando el conflicto diplomático fuera del terreno de juego.
Aunque el silbatazo inicial marcará el inicio de un nuevo capítulo deportivo entre ambas naciones, el diferendo político sigue vigente y convierte al duelo entre México y Ecuador en un partido que también carga con el peso de una de las crisis diplomáticas más importantes de los últimos años.
