La tradición agrícola da comienzo a la cuenta regresiva para las celebraciones del Xantolo
Cada 24 de junio, en el marco del Día de San Juan Bautista, campesinos de diversas regiones de México inician la siembra de la flor de cempasúchil, una tradición que marca el comienzo de los preparativos para las celebraciones de Día de Muertos.
Conocida también como la “flor de veinte pétalos”, esta especie destaca por sus tonos amarillos y anaranjados, además de su característico aroma. De acuerdo con la tradición mexicana, su color y fragancia sirven como guía para que las almas de los difuntos encuentren el camino hacia los altares colocados en su honor.
Los productores comienzan el proceso mediante la siembra de semillas en almácigos. Aproximadamente un mes después realizan el trasplante a las parcelas, donde las plantas permanecen en desarrollo hasta finales de octubre y principios de noviembre, cuando se lleva a cabo la cosecha destinada a los mercados y festividades de la temporada.
En regiones de la Huasteca, la fecha también representa el arranque simbólico de celebraciones tradicionales como el Xantolo, una de las festividades más representativas vinculadas al culto de los fieles difuntos. Agricultores aprovechan la jornada para pedir buenas cosechas y preparar los cultivos que formarán parte de los altares comunitarios y familiares.
El cempasúchil es considerado uno de los elementos más emblemáticos del patrimonio cultural mexicano. Su presencia en ofrendas, caminos y arcos florales mantiene viva una tradición que combina creencias prehispánicas y expresiones religiosas que han trascendido por generaciones.
