INEGI advierte que 41% de este sector padece hipertensión, lo que refleja un aumento en estos males y su impacto en la salud pública
El crecimiento de enfermedades de larga duración en personas mayores comienza a encender alertas en México, tanto por sus efectos en la calidad de vida como por la presión que generan en el sistema de salud.
En el país, los padecimientos crónico-degenerativos mantienen una tendencia al alza, especialmente entre la población de 50 años y más. Datos del Inegi indican que 41% de este grupo vive con hipertensión, una de las condiciones más frecuentes y con mayores riesgos si no se controla de manera adecuada.
A este panorama se suman otros problemas como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer y afecciones respiratorias, asociados en gran medida a factores como el envejecimiento, el sedentarismo y hábitos alimenticios deficientes. Estas condiciones requieren atención médica constante y tratamientos prolongados.
El aumento ocurre en medio de un proceso de envejecimiento poblacional, lo que representa un reto adicional para los servicios de salud. A mayor esperanza de vida, también crece la prevalencia de enfermedades que implican seguimiento permanente y mayores costos.
Además del impacto en la salud, estos padecimientos generan una carga económica significativa. El gasto en medicamentos, consultas y tratamientos especializados afecta tanto a las familias como a las finanzas públicas, especialmente en contextos donde el acceso a servicios médicos aún es limitado.
