Muchos mexicanos creen que están comprando jamón, pero en realidad están consumiendo productos con ingredientes ocultos, bajo control sanitario y escasa calidad nutricional. Así lo reveló un estudio reciente de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), que analizó 32 marcas en el mercado y concluyó que solo tres cumplen con la norma oficial.
De acuerdo con la NOM-158-SCFI-2003, un jamón debe elaborarse con carne de cerdo o pavo de consumo apto, y cumplir con estándares de proteína, humedad, fécula y soya. Sin embargo, la mayoría de las marcas usan ingredientes engañosos como carne de pollo no declarada, pasta de ave, exceso de almidones, soya y agua como primer componente sin decirlo claramente.
Entre los pocos productos que sí cumplen, destacan:
Granja Món Plus / Jamón Virginia de Pavo
Capistrano Vita Deli / Jamón Virginia de Pavo
GOLDEN HILLS / Jamón de cerdo y pavo
Estas opciones respetan el contenido proteico mínimo, controlan la humedad y tienen buen etiquetado. Por el contrario, marcas como Campestre, Parma Campestre y Don Fer fueron señaladas por irregularidades graves: ingredientes no declarados, bajo contenido cárnico y etiquetado engañoso.
Profeco también advirtió que términos como “Virginia” o “Americano” no indican calidad, solo estilo de preparación. Además, muchas etiquetas colocan ingredientes en orden incorrecto para ocultar que el producto es principalmente agua o fécula, lo cual va contra la ley.
También se alertó sobre el alto contenido de sodio, que en algunas marcas alcanza hasta 1129 mg por cada 100 gramos, casi la mitad del límite diario recomendado por la OMS.
Finalmente, Profeco aconseja verificar ingredientes, exigir la etiqueta en mostrador y mantener la cadena de frío para evitar riesgos a la salud. Lo que parece jamón… muchas veces no lo es.
