Hombres se quedan atrás en educación y salud mental


En los últimos años, un patrón preocupante ha comenzado a emerger: niños y adolescentes varones están quedando rezagados en aspectos fundamentales como la educación, la salud mental y su inserción en la vida adulta. Investigadores y educadores están prendiendo las alarmas, pues el futuro de toda una generación masculina parece estar en juego.


Desde el kínder, se observa que los niños enfrentan más dificultades que las niñas en áreas clave como lectura, comportamiento y desempeño escolar. Las niñas suelen adaptarse mejor al ambiente escolar, obtienen calificaciones más altas y tienen menor riesgo de ser suspendidas.
Esto se traduce en cifras preocupantes: solo el 83 % de los niños terminan la secundaria a tiempo, frente al 89 % de las niñas. Y en educación superior, la diferencia continúa: 66 % de las mujeres jóvenes están inscritas en la universidad, mientras que solo el 57 % de los varones lo están.

Los varones también enfrentan mayores retos emocionales. Datos recientes revelan que el 28 % de los niños presenta algún problema emocional, mental o conductual, superando el 23 % reportado entre las niñas. Además, son más diagnosticados con trastornos como TDAH y autismo.
El problema se agrava porque los varones, muchas veces, tienen menos herramientas para expresar lo que sienten. Las conductas disruptivas que muestran en clase pueden ser señales de angustia emocional no identificada.

Uno de los indicadores más graves es la tasa de suicidios: en 2023, fue de 21 por cada 100 mil hombres jóvenes entre 15 y 24 años, comparado con 5 por cada 100 mil mujeres. La falta de acompañamiento emocional adecuado y la presión social sobre los roles masculinos parecen ser factores clave.

La transición a la adultez también muestra señales de estancamiento. Hoy, el 19 % de los hombres de 25 a 34 años aún vive con sus padres (frente al 13 % de mujeres) y el 39 % de los hombres entre 25 y 54 años no tiene pareja.
En el ámbito laboral, muchas ocupaciones tradicionalmente masculinas han desaparecido, y la participación de los hombres ha bajado, mientras que la de las mujeres ha crecido de forma sostenida.

Los ingresos semanales de las mujeres han crecido un 19 % desde el año 2000; los de los hombres, solo un 7 %. A pesar de que los hombres siguen ganando más en promedio, el ritmo de crecimiento favorece a las mujeres.

Expertos como Niobe Way, psicóloga del desarrollo, advierten que no se trata solo de mejorar resultados escolares o diagnósticos. Se trata de reconocer que los niños también desean ser comprendidos, apreciados y apoyados en su desarrollo emocional. “No solo quieren sobrevivir, sino prosperar”, afirma.

La pregunta que queda sobre la mesa es clara:
¿Qué tipo de sociedad estamos construyendo si dejamos atrás a tantos varones jóvenes?

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