A los 73, cumple su sueño de ser licenciada


Historias como esta nos recuerdan que nunca hay un límite para aprender algo nuevo o para retomar aquello que la vida nos hizo poner en pausa. Por eso, la historia de Rosa María García, quien terminó la universidad a los 73 años, se ha hecho viral y ha tocado fibras muy profundas en redes sociales.

Porque sí, aunque parezca una escena de película, ella decidió volver a estudiar luego de jubilarse y hoy puede decir con orgullo: “Mi título me da seguridad. Lo logré.”

Durante años, Rosa María dejó en pausa su sueño de estudiar una carrera universitaria. En su juventud no pudo ingresar a la universidad porque tenía que trabajar.

“Toda mi vida me gustó estudiar, pero por distintas circunstancias no pude ingresar a la universidad. Me dediqué a trabajar, lo disfruté mucho, y cuando llegó el momento de jubilarme, decidí que era tiempo de hacer algo por mí”, compartió.


Así, con 73 años encima y muchas ganas de aprender, se inscribió en la carrera de Fisioterapia en la Unitec campus Toluca. La universidad difundió su historia y una fotografía en la que se le ve sonriendo y sosteniendo orgullosa su título profesional.

En poco tiempo, su historia comenzó a circular en redes sociales y generó miles de reacciones llenas de admiración y cariño.

“Tengo 73 años y soy Licenciada en Fisioterapia.”


Rosa María eligió estudiar Fisioterapia porque quería entender mejor cómo cuidar su salud en la vejez y también poder ayudar a otros.

“Busqué una carrera que me ayudara a cuidar mi salud y a entender mejor las patologías que llegan con la edad. Fue así como descubrí la Fisioterapia, una alternativa que va más allá de lo farmacéutico, y que me permite ayudarme a mí misma y a los demás”, explicó.


Eso sí, no fue un camino fácil. Volver a estudiar implicó esfuerzo, adaptarse a nuevas dinámicas y enfrentar cada día como un reto. Pero Rosa María no se rindió y encontró fuerza en quienes la rodeaban.

La historia de Rosa María García es, sin duda, una lección de vida que ha inspirado a miles de personas. En los comentarios que acompañan su historia se pueden leer frases como:

“Un claro ejemplo de que nunca es tarde.”

“Ella es prueba viviente de que no hay límites.”

Este caso también pone sobre la mesa lo importante que es apoyar a las personas mayores a seguir activas, a perseguir sus metas y a darles herramientas para que sigan aprendiendo.

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