En una típica celebración de Rosca de Reyes, se lleva una sorpresa al encontrar el monito en su porción. Este hallazgo marca el inicio de una tradición arraigada en la cultura mexicana: la responsabilidad de organizar la celebración del Día de la Candelaria.
La tradición dicta que aquel que descubre el monito en la Rosca debe preparar tamales y compartirlos con amigos y familiares el 2 de febrero, conmemorando la Presentación de Jesús en el Templo.
A quien le sale el monito asume con entusiasmo este compromiso, dando inicio a la preparación de la festividad. La elección de tamales, un plato emblemático en esta fecha, simboliza la continuidad de las celebraciones navideñas y el espíritu comunitario que caracteriza esta tradición.
La familia y amigos de aguardan con expectación esta celebración, que promete ser un momento lleno de alegría, camaradería y, por supuesto, deliciosos tamales. La comunidad se une una vez más en torno a estas festividades, resaltando la importancia de mantener vivas las tradiciones culturales.
