Cuenta la leyenda que don Mario siempre se quejaba de la aulladera de los perros a tal grado de salir y golpearlos por que su aullar era espeluznante escucharlos pues sólo ellos sabían lo que veía. Y eso para don Mario se le hacia increíble decía que solo eran ganas de molestar de los perros pero de lo que si se percató un día es que justo antes de que su vecino muriera dos noches atrás los perros habían estado todavía más inquietos quede costumbre lanzaban un tremendo aullido que calaba los huesos como sí le ladraran a alguien pero el salío y nunca vio a nadie cansado de la situación le contó a su compadre y este le dijo que ellos veían la muerte y que por eso eran los aullidos que daban que a él le habían contado que si te ponías las lagañas de los perros verías lo que ellos veían
Pasaron los días y otra noche de esas pronto llegó don Mario invadido por la curiosidad tomó a unos de sus perros y les quitó las lagaña y se las puso él y fue así como miró lo que los perros veían este murió con una mueca de terror en su rostro.
Su compadre lo fue a ver y cuando lo reviso tenía una pequeña lagaña en la mano y le dijo a su cuerpo sin vida ¡hay compadre ahora ya sabes lo que tus perros veían!.
