Por Pablo Pineda
En la entrega, algunos sintéticos comentarios que, reflejan la percepción las actividades políticas locales…
Los encuentros de amigos para socializar van siendo comunes a lo largo y ancho del territorio, entre otras cosas, referir temas de la actividad cotidiana, economía y la política, son abundantes, emotivos; saber de acercamientos de los casi candidatos con alguna figura de los invitados hace algarabía en unos y sinsabor en otros, pues, modifica la versión personal de su prospección partidista o más común hoy aliancista o coalicionista.
Así, por el rumbo de Catorce la agenda va con varias fechas y lugares acordados, animosos de varios colores, distinto alcance y no muy claras intenciones, se han reunido, otros aún postergados; MC, Morena, PRI y hasta Verde, aún sin asentar posicionamientos. Lo que sí, más de un encuentro mueve espacios de alcance intermunicipal.
En la cabecera distrital, otros encuentros son tratados con discreción, pues, sencillamente confirman oleaje fuerte; que desplazan posiciones y aspiraciones. Refuerzos para un partido que venía consolidando demarcación por demarcación, pero, que busca coronar con el centro geopolítico del altiplano-este. Aún en vilo otros actores, posiciones que, aún no alcanzan la claridad para definir al representante.
Viejas recetas, fórmulas que han sido efectivas por mucho tiempo, en pasados procesos dieron muestras de su fiabilidad, con acuerdos que se rompieron, sectores y grupos que ya no se sumaron. Hoy nuevamente serán sometidas a la prueba de ácido, varios, casi con los mismos actores.
Trabajo difícil tienen las dirigencias partidistas que, con visión tradicionalista, sin trabajo en las bases, con padrones muy mermados y anímicamente alicaídos. Las acciones desde las cúpulas son de débil alcance y bajo arrastre, otras más cuestionadas e impugnadas; no ha quedado más que, echar mano de las designaciones unidireccionales, en ocasiones con mucho menor arraigo. Por ello, solo las uniones -aunque sea sólo por conveniencia- puede augurar ligeramente alcanzar consentimiento en el electorado duro, mínimo para seguir vivo.
Fiel reflejo de las acciones que vienen ocurriendo con Morena, a nivel de su coordinadora nacional, donde la incorporación de cuadros políticos de alta densidad política -provenientes de cualquier partido- ahora abanderan causas antes ajenas a su agenda y hasta repudiadas, ha generado toda clase de reclamos y previsible desencanto efectivo. No echar en saco roto lo visto, aconseja la sabiduría popular; ante la usencia de ideología y nula formación política y valores partidarios, evidenciará que, ¡lo que era mío, ya no lo es!, y que el electorado no tiene dueño.
