La separación de los padres puede generar dudas, tristeza y cambios de comportamiento en los hijos, por lo que la manera de comunicar la decisión es fundamental durante este proceso
Explicar un divorcio a los hijos representa uno de los mayores desafíos para las familias que atraviesan una separación, especialmente cuando los niños todavía no comprenden por qué sus padres dejarán de vivir juntos. Una conversación clara, honesta y adecuada a su edad puede ayudarlos a entender los cambios sin sentirse responsables de lo que ocurre.
La psicóloga clínica, terapeuta y escritora mexicana Cathy Calderón de la Barca señala que los padres deben preparar previamente lo que comunicarán, evitar contradicciones y explicar la situación con palabras sencillas. En lugar de compartir detalles sobre infidelidades, problemas económicos o discusiones, recomienda centrarse en los cambios que habrá en la convivencia familiar y dejar claro que ambos continuarán cuidando de sus hijos.
Uno de los aspectos más importantes es evitar que los menores desarrollen sentimientos de culpa o crean que su comportamiento provocó la separación. Por ello, es necesario decirles que no hicieron nada para que sus padres tomaran esa decisión y que tampoco tienen la responsabilidad de conseguir una reconciliación. Asimismo, deben evitarse las descalificaciones hacia el otro progenitor y cualquier situación que obligue al niño a elegir entre mamá y papá.
Cuando los hijos son pequeños, la explicación debe incluir información concreta sobre su nueva rutina, como dónde vivirá cada progenitor, cuándo podrán convivir con ellos y quién los llevará a la escuela. Mantener horarios de alimentación, descanso, actividades escolares y juego también contribuye a darles estabilidad durante la transición entre dos hogares.
Después de la separación pueden aparecer alteraciones del sueño, pesadillas, cambios en el apetito, irritabilidad, aislamiento, dificultades escolares o comportamientos que ya habían superado, como volver a mojar la cama. Estas reacciones deben observarse sin etiquetar a los menores como desobedientes o problemáticos, ya que pueden tener dificultades para expresar lo que sienten.
La especialista también recomienda escuchar las emociones de los niños sin minimizar su tristeza, permitirles expresar sus dudas mediante conversaciones, dibujos, cuentos o juegos y evitar prometer una reconciliación cuando la decisión de separarse sea definitiva. Si los cambios de comportamiento persisten, se intensifican o afectan sus actividades cotidianas, es conveniente buscar acompañamiento psicológico infantil.
Finalmente, aunque la relación de pareja termine, los padres necesitan mantener una comunicación enfocada en las necesidades de sus hijos, como su salud, educación y actividades. El objetivo es que los menores puedan conservar el vínculo con ambos progenitores sin quedar involucrados en los desacuerdos de los adultos.
