El 40.2% de estudiantes de bachillerato reporta ansiedad y cuatro de cada diez sienten que no alcanzan sus objetivos de vida, según un estudio aplicado en Ciudad de México.
Los problemas de salud emocional, la violencia familiar y la exposición a contenidos digitales que promueven conductas agresivas forman parte de los desafíos que enfrentan adolescentes en México, de acuerdo con los resultados de distintas investigaciones difundidas este 3 de noviembre.
La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2025 señala que el 10% de la población de entre 12 y 17 años presenta malestar psicológico. Entre las niñas y adolescentes, la proporción aumenta a 13.2%. Además, el 18.1% de los menores de edad sufrió alguna agresión física, emocional o sexual durante los últimos 12 meses.
En el ámbito educativo, un informe sobre indicadores socioemocionales aplicado a 234 estudiantes del Instituto Cultural y Educativo Coapa identificó que el 40.2% experimenta ansiedad, el 23.1% presenta tendencias depresivas y el 24.4% tiene baja autoestima. Otro dato que llamó la atención fue que el 40.6% considera que no ha conseguido alcanzar sus objetivos de vida.
El mismo estudio identificó situaciones de mayor gravedad, pues el 7.3% de los alumnos reportó un intento de suicidio durante el último año, mientras que el 21.7% reconoció haberlo intentado alguna vez en su vida. Asimismo, el 28.6% manifestó autolesionarse, el 13.7% señaló haber recibido golpes de sus padres o cuidadores y el 15.4% reportó haber sufrido abuso sexual.
A estos factores se suman los riesgos asociados con determinados espacios digitales. Daniela Fuentes, directora del instituto, expuso que algunos adolescentes reciben contenidos que promueven la violencia y el odio hacia las mujeres. Por su parte, Marcelino Guerra, investigador de la Universidad Pedagógica Nacional y coautor del estudio Incels. La emergencia de un problema político, advirtió sobre las comunidades digitales antifeministas que buscan captar a menores de edad.
Ante este panorama, ambos coincidieron en que las escuelas no pueden enfrentar por sí solas estas problemáticas y señalaron la necesidad de involucrar a los gobiernos federal y estatales para atender las causas relacionadas con la violencia, el aislamiento y la falta de acompañamiento que afectan a las juventudes.
