La influencia del cine, la cultura popular y los visitantes extranjeros ha modificado la manera de celebrar esta tradición en México, que también representa una importante actividad económica
La celebración del Día de Muertos ha experimentado transformaciones durante las últimas décadas, particularmente en las grandes ciudades, donde los desfiles, las procesiones de catrinas y los espectáculos masivos han ganado espacio junto a las prácticas tradicionales de recuerdo y homenaje a los difuntos.
En Ciudad de México, las actividades comienzan semanas antes del 1 y 2 de noviembre. Durante octubre de 2026 se programaron alrededor de 5 mil eventos relacionados con la festividad, cuya actividad económica genera hasta 12 mil millones de pesos. Entre los principales atractivos se encuentran el Gran Desfile de Día de Muertos, las procesiones de catrinas y los recorridos turísticos por altares y panteones.
Parte de esta transformación está relacionada con la influencia del cine internacional. La película Spectre, de James Bond, estrenada en 2015, mostró un desfile monumental de Día de Muertos en las calles de la capital mexicana. La representación tuvo tanta aceptación que las autoridades decidieron convertirla en un evento real. A esto se sumó el impacto de Coco, producción de Disney que acercó elementos de esta tradición al público internacional.
Sin embargo, los cambios también han generado cuestionamientos sobre la conservación de las prácticas comunitarias. La antropóloga María Angélica Galicia Gordillo, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, señaló que algunas costumbres, como la preparación colectiva de alimentos para las ofrendas, han perdido presencia. También advirtió que en las grandes ciudades la festividad se ha convertido en un espectáculo dirigido al turismo, en ocasiones por encima de su significado religioso y comunitario.
Por su parte, la historiadora Veka Duncan explicó que las tradiciones no permanecen estáticas y que la celebración actual es resultado de distintas transformaciones históricas, desde la combinación de las cosmovisiones prehispánicas con el catolicismo colonial hasta la influencia de los proyectos políticos y el turismo. Ambas especialistas coincidieron en que las adaptaciones forman parte de la evolución cultural, siempre que se conserve el sentido de recordar y mantener el vínculo con los antepasados.
