Durante agosto se registraron 79 ataques de secuestro de información en la región, mientras el país concentró la mayor actividad de venta ilegal de bases de datos y accesos a redes
Los ataques de ransomware aumentaron 12.86% en América Latina durante agosto de 2026, con un total de 79 incidentes registrados, de acuerdo con un informe de SCILabs, unidad de inteligencia de amenazas de Scitum TELMEX. El reporte también identificó a México como el país con mayor actividad de comercialización ilegal de bases de datos y accesos a sistemas informáticos.
El ransomware es un tipo de software malicioso que bloquea o cifra archivos y sistemas para impedir que sus propietarios los utilicen. Los ciberdelincuentes exigen pagos para recuperar el acceso y, en algunos casos, también roban información confidencial para amenazar con publicarla si las víctimas no aceptan sus condiciones.
Murena Lavín, líder de SCILabs de Scitum TELMEX, explicó que los grupos criminales han perfeccionado sus métodos al combinar el robo de información, la extorsión y la explotación de vulnerabilidades de seguridad. Aunque el número de países latinoamericanos con afectaciones directas disminuyó de 23 a 21, el volumen de ataques aumentó y se detectaron más variantes de programas maliciosos.
El informe también documentó al menos 99 eventos de alto impacto relacionados con la compraventa de accesos ilegales y bases de datos confidenciales en mercados clandestinos durante agosto. Entre los sectores afectados destacan los servicios financieros, el comercio minorista, las instituciones gubernamentales, la educación, la salud, las telecomunicaciones y la manufactura, debido al valor de la información que administran y a su dependencia de los sistemas digitales.
Para reducir los riesgos, Scitum recomendó mantener actualizados los sistemas y corregir las vulnerabilidades de seguridad, reforzar los controles de acceso a cuentas privilegiadas, implementar monitoreo permanente de amenazas y conservar copias de respaldo aisladas de las redes principales. También destacó la importancia de capacitar al personal para reconocer intentos de engaño y contar con planes de respuesta ante incidentes que permitan reducir las afectaciones operativas y económicas.
