La iniciativa de Ley de Economía Digital busca ampliar el uso de medios electrónicos y facilitar el acceso a servicios financieros, pero no plantea cobrar un impuesto por realizar o recibir pagos digitales
La propuesta contempla operaciones con tarjetas de débito y crédito, transferencias, domiciliaciones, aplicaciones como Apple Pay y Google Pay, códigos QR y dispositivos NFC. En caso de aprobarse, los comercios y prestadores de servicios no tendrían que aplicar un cargo atribuido a un supuesto impuesto por aceptar este tipo de pagos.
El proyecto tampoco modifica los impuestos que actualmente pueden generar las compras y ventas de bienes y servicios. Por ello, una operación realizada mediante tarjeta, transferencia o algún otro medio digital puede estar sujeta al IVA u otros gravámenes que correspondan al producto o servicio, pero el impuesto no se origina por utilizar una herramienta de pago digital.
La propuesta tampoco plantea cambios en las facultades fiscales del SAT. Sin embargo, los movimientos realizados mediante el sistema financiero dejan registros que pueden ser considerados durante procesos de fiscalización, en los que la autoridad puede cruzar información contable, declaraciones y estados de cuenta.
Además, la iniciativa contempla la posibilidad de abrir determinadas cuentas sin estar inscrito previamente en el RFC, mediante la CURP biométrica y el Expediente Digital Ciudadano. En una eventual revisión fiscal, los depósitos registrados podrían requerir que el contribuyente acredite el origen de los recursos, como puede ocurrir con dinero recibido mediante un préstamo.
