La relación entre hermanos puede transformarse con el paso de los años y las nuevas etapas de vida
Durante la infancia, la convivencia cotidiana suele formar vínculos estrechos entre hermanos, pero al llegar a la adultez la relación puede cambiar conforme cada persona construye su propia vida.
La psicóloga social Nancy Trevethan Vargas señala que factores como el trabajo, las mudanzas, las parejas y la llegada de hijos pueden reducir los momentos compartidos y modificar la dinámica familiar. A esto pueden sumarse conflictos que comenzaron durante la infancia y que no fueron resueltos.
Las comparaciones, los favoritismos y los roles asignados dentro de la familia también pueden permanecer con el paso del tiempo. Una situación mencionada por la especialista es la parentificación, cuando uno de los hijos asume responsabilidades que corresponden a los padres y desarrolla una relación distinta con sus hermanos.
Sin embargo, una menor comunicación durante la adultez no necesariamente significa que el afecto haya desaparecido. Antes de intentar recuperar la cercanía, es importante identificar si la distancia responde a las circunstancias de vida o a resentimientos y conflictos que siguen presentes.
Cuando ambas personas tienen interés en reconstruir la relación y no existen situaciones de violencia o abuso, el acercamiento puede comenzar de manera gradual. Una llamada, un mensaje o una invitación para convivir pueden abrir nuevamente la comunicación sin exigir que el vínculo vuelva de inmediato a ser como durante la infancia.
También puede ser necesario hablar sobre aquello que generó el distanciamiento. Expresar las propias emociones en lugar de recurrir a reproches permite que cada hermano explique cómo vivió determinadas situaciones y ayuda a construir una relación acorde con quienes son actualmente.
Recuperar la cercanía tampoco significa necesariamente volver a la relación que existía en la infancia. Los hermanos pueden establecer nuevos límites y conocerse desde sus experiencias actuales, mientras que en conflictos profundos mantener cierta distancia puede ser una alternativa válida para cuidar el bienestar emocional.
