Superar los 100 años representa un fenómeno poco común que ha llevado a investigadores a analizar qué ocurre dentro del organismo durante el envejecimiento
El sistema inmunológico cambia conforme avanza la edad. Algunas de sus funciones pueden disminuir, mientras otras experimentan modificaciones relacionadas con la exposición acumulada a infecciones y diferentes estímulos a lo largo de la vida.
Para conocer mejor este proceso, investigadores analizaron muestras de sangre pertenecientes a 28 personas de diferentes rangos de edad. El objetivo fue comparar las características de sus células inmunitarias y observar qué cambios aparecían entre quienes habían alcanzado edades especialmente avanzadas.
El análisis permitió identificar diferencias en la presencia de determinadas células encargadas de participar en la respuesta del organismo frente a posibles amenazas. Los investigadores también observaron que algunas de estas células presentaban características relacionadas con respuestas inmunitarias acumuladas durante años.
La diferencia más notable apareció al comparar a las personas de mayor edad con los demás grupos. Quienes habían superado los 110 años presentaron una proporción considerablemente mayor de linfocitos T citotóxicos CD4, células capaces de reconocer y eliminar determinados objetivos anormales.
Estas células representaron una mediana de 17.6% de los linfocitos analizados en el grupo de personas mayores de 110 años, frente a 9.6% entre quienes tenían de 100 a 109 años y 4% entre las personas de 70 a 99 años.
Los investigadores consideran que el hallazgo ofrece nuevas pistas para comprender cómo algunas personas mantienen determinadas funciones de su sistema inmunológico durante edades extremas. Sin embargo, los resultados no permiten afirmar que estas células sean la causa de que determinadas personas alcancen una longevidad excepcional.
