El acceso a cuentas y herramientas digitales ha crecido, pero el uso cotidiano todavía enfrenta obstáculos como el efectivo, las comisiones y la falta de certeza
Las pequeñas y medianas empresas (pymes) en México tienen cada vez mayor acceso a servicios financieros digitales, pero el principal desafío ahora es lograr que estas herramientas formen parte de sus operaciones cotidianas y permitan aprovechar la información que generan sus propios negocios.
Carlos Marmolejo, director ejecutivo de Finsus, señaló durante la 20 Convención Nacional Asofom que actualmente abrir una cuenta digital es sencillo, por lo que el problema ya no está únicamente en el acceso, sino en conseguir que las empresas incorporen estas herramientas a sus actividades. Entre los obstáculos mencionó la preferencia por el efectivo y el temor a las comisiones.
El uso de información obtenida de las operaciones reales de los negocios también representa una oportunidad para mejorar el financiamiento. De acuerdo con Marmolejo, los datos transaccionales pueden permitir a las instituciones conocer con mayor precisión el comportamiento financiero de una pyme y ofrecer productos de acuerdo con sus flujos, en lugar de depender solamente de los estados financieros presentados al solicitar un crédito.
La tecnología también puede modificar los procesos de cobranza. Alejandro Coronado, fundador y director ejecutivo de PagaTodo, planteó que mecanismos como los mandatos de cobro y los cargos recurrentes directamente a las cuentas podrían facilitar la recuperación de créditos y reducir riesgos para los prestamistas. Sin embargo, señaló que la digitalización de los pagos todavía enfrenta obstáculos como la inseguridad, la falta de certeza jurídica y una baja recaudación fiscal.
Jorge de Lara, presidente de Clara México, agregó que muchas empresas aún carecen de claridad sobre el manejo financiero de sus negocios, situación que puede dificultar el acceso adecuado al crédito. Ante este escenario, el uso de datos transaccionales, tecnología e inteligencia artificial puede ayudar a conocer mejor la capacidad financiera de las pymes y ofrecer soluciones ajustadas a sus necesidades.
