Familias reducen cantidades, buscan opciones económicas y priorizan el precio ante el encarecimiento de productos
El aumento en los precios de productos de consumo básico y masivo continuará presionando el gasto de los hogares durante la segunda mitad de 2026. El panorama combina mayores costos, un crecimiento económico débil y una desaceleración del empleo formal, factores que limitan la capacidad de compra.
Benjamín Calderón, líder de Customer Success de NielsenIQ México, señaló que los incrementos de precios están afectando el volumen de productos que adquieren los consumidores. Entre los artículos que han registrado mayores aumentos se encuentran los refrescos, bebidas, cigarros, botanas, frituras, embutidos, frutas y verduras.
En el caso de los refrescos, los precios han aumentado más de 10%, mientras que la inflación general anual se ubicó en 3.10% durante la primera quincena de julio. El incremento también está relacionado con el aumento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado desde enero a las bebidas azucaradas.
La presión también alcanza a las llamadas “tienditas de la esquina”. La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) reportó que 91.3% de los establecimientos consultados recibió aumentos por parte de sus proveedores y 89.1% trasladó esos incrementos a sus precios durante los últimos seis meses.
Ante este escenario, los consumidores están modificando sus hábitos. Entre las estrategias se encuentran elegir productos más económicos, comprar marcas propias, optar por presentaciones pequeñas y recurrir a tiendas de descuento. El precio también ha ganado peso frente a la marca al momento de decidir qué comprar.
El Mundial de Futbol 2026 generó un repunte temporal en algunas categorías, principalmente refrescos, cervezas y botanas, pero este efecto comenzó a disminuir después de terminar los partidos. Al 12 de julio, el crecimiento en las ventas de refrescos se había desacelerado a 6.1%, según NielsenIQ.
Con el impulso mundialista diluido, el comportamiento del consumo vuelve a estar marcado por los precios y por las condiciones económicas. Para los hogares, esto significa continuar ajustando sus compras para mantener el presupuesto ante un escenario que podría mantener la presión sobre el gasto durante los próximos meses.
