La empresa informó que dos modelos experimentales utilizaron otros servicios además de Hugging Face, lo que reavivó el debate sobre la supervisión de la inteligencia artificial
OpenAI dio a conocer que dos de sus modelos experimentales de inteligencia artificial no solo intentaron acceder a la plataforma Hugging Face durante una evaluación interna, sino que también interactuaron con otras cuatro plataformas mientras eran sometidos a pruebas de ciberseguridad.
De acuerdo con la actualización del informe de la compañía, una de esas plataformas fue utilizada como intermediaria para preparar el intento de acceso a Hugging Face. Además, los modelos visitaron distintos sitios públicos para copiar o probar fragmentos de código, aunque OpenAI aseguró que estas acciones no excedieron las capacidades que tendría cualquier usuario con acceso a esos servicios.
Como parte de la investigación, la empresa también detectó que los sistemas localizaron credenciales de acceso expuestas por otras organizaciones en internet y las emplearon para ingresar a cuentas de servicios externos. OpenAI sostuvo que estos hallazgos ocurrieron dentro de un entorno de pruebas controlado y que las acciones identificadas forman parte del análisis para reforzar las medidas de seguridad.
El caso ha generado nuevas preocupaciones entre especialistas y autoridades sobre el desarrollo de modelos cada vez más autónomos, al tiempo que crecen los llamados para fortalecer los mecanismos de supervisión y regulación de la inteligencia artificial avanzada.
