Conocer este proceso permite comprender las experiencias y decisiones que viven muchas personas al expresar su identidad. Te contamos de dónde surgió esta frase.
La expresión “salir del clóset” proviene del inglés “coming out of the closet”. Su origen está relacionado con las frases “to come out” y “skeleton in the closet”, utilizadas desde el siglo XIX en Reino Unido y Estados Unidos.
En aquella época, “to come out” no tenía relación con la orientación sexual. El término se usaba para hablar de la presentación social de las jóvenes al llegar a la vida adulta, eventos organizados principalmente entre familias de clase alta y que, con el tiempo, se extendieron a otros sectores sociales.
Décadas después, la comunidad homosexual comenzó a darle un significado diferente. A principios del siglo XX, la expresión empezó a relacionarse con la integración a espacios clandestinos donde las personas podían convivir con mayor libertad, en una época marcada por la discriminación y la persecución.
Con el paso de los años, la frase se unió a “skeleton in the closet”, metáfora inglesa utilizada para hablar de secretos ocultos o vergonzosos. Así nació el sentido actual de “salir del clóset”, entendido como el acto de expresar abiertamente la orientación sexual o la identidad de género.
La difusión de esta expresión en español aumentó durante la década de 1990, junto con una mayor visibilidad y activismo de la comunidad LGBTQ+. Actualmente, el término también se utiliza para hablar de cualquier aspecto personal que alguien decide revelar después de mantenerlo oculto.
Hablar sobre la orientación sexual o la identidad de género puede ser una experiencia importante en la vida de muchas personas. Cada situación es distinta y depende del entorno, la confianza y la manera en que cada individuo decide expresar lo que siente.
Salir del clóset ocurre cuando alguien reconoce y comparte esa parte de sí mismo con otras personas. Esto puede suceder poco a poco y no necesariamente con todo el mundo al mismo tiempo.
Algunas personas sienten alivio y tranquilidad después de hacerlo; otras experimentan nervios, miedo o incertidumbre por la reacción de familiares, amistades o personas cercanas. Las emociones cambian según las experiencias y el apoyo que exista alrededor.
En muchos casos, primero ocurre una aceptación personal antes de comunicarlo públicamente. También hay quienes prefieren mantener esta información en privado hasta sentirse preparados o seguros para hablar del tema.
Tomar esta decisión requiere tiempo y confianza. Contar con apoyo emocional y espacios seguros puede ayudar a que la experiencia sea más positiva y respetuosa.
Nadie está obligado a compartir aspectos de su vida personal si no lo desea. Cada persona tiene derecho a decidir cuándo y con quién hablar sobre su identidad.
