En el marco de la Reunión Regional de la Red Potosina de Municipios por la Salud, celebrada en el municipio de Cedral, las autoridades del sector salud encendieron las alarmas ante el incremento de casos de su1c1d10 en el estado, particularmente en la región del Altiplano, donde este miércoles 17 de junio se reportó el deceso de una menor de 13 años en Matehuala y en dias anteriores de una mujer de más de 30 años en la comunidad de El Huizache, Guadalcázar.
Pedro Pablo Govea González, jefe del Departamento de Salud Mental y Adicciones de los Servicios de Salud del Estado, enfatizó la necesidad urgente de visibilizar la problemática y eliminar los estigmas que rodean a los trastornos emocionales.
«Tenemos que hablar del suicidio como tal para saber qué es lo que está pasando y entender que el su1c1d10 es prevenible si sabemos escuchar e identificar cuándo una persona está sufriendo», declaró el funcionario.
🚨 Alarmante reducción en la edad de las víctimas
Govea González advirtió sobre un fenómeno preocupante en la entidad: las personas que recurren a estas conductas son cada vez más jóvenes. Aunque el rango de mayor incidencia se ubica actualmente entre los 20 y 29 años —con una prevalencia mayor en hombres—, casos como el de la adolescente de 13 años en Matehuala reflejan la vulnerabilidad del sector escolar de secundaria.
Ante este panorama, detalló que se están implementando programas comunitarios y escolares, como la estrategia «El ABC de las Emociones» en secundarias, con el fin de fortalecer la toma de decisiones y el manejo de crisis en niños y adolescentes. Asimismo, se mantiene activa la campaña permanente «Dale Color a tu Vida» en todos los municipios del estado.
🤲🏼 Redes de apoyo y acompañamiento para las familias
Respecto al protocolo de atención tras un suceso trágico, el especialista aclaró que, por derecho a la salud y respeto a las decisiones individuales, las autoridades no pueden intervenir de manera impositiva en los hogares, pero sí actúan bajo solicitud de instituciones como las escuelas. Explicó que el impacto de una pérdida va más allá del núcleo directo.
«Cuando una persona se quita la vida, no solamente se afecta el círculo familiar; hay alrededor de 100 personas que sufren esa pérdida y se ven impactadas por este fenómeno», señaló, subrayando que existen programas de «posvención» diseñados específicamente para dar seguimiento psicológico a los deudos.
Finalmente, el jefe de Salud Mental recordó a la población que la atención debe normalizarse y que existen alternativas accesibles para solicitar auxilio inmediato. Destacó de manera prioritaria la Línea de la Vida (vía telefónica marcando al 911 o al número de atención nacional) , un servicio gratuito, confidencial y disponible las 24 horas del día para la contención de crisis emocionales, además de los Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones (CECOSAMA) distribuidos en la región, como el ubicado en Matehuala.
