En un despliegue de alta precisión logística y disciplina partidista, la dirigente estatal de Morena en San Luis Potosí, Rita Ozalia Rodríguez Velázquez, aclaró en rueda de prensa el gran misterio de este domingo: por qué no se le vio ni la sombra junto a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, durante su gira por la entidad. Resulta que la mandataria nacional cambió de planes de última hora debido a imprevistos en Zacatecas y terminó aterrizando en tierras potosinas para encabezar eventos cerrados, en compañía del Gobernador del Estado, Ricardo Gallardo Cardona, lo que desató una intensa deliberación en el comité local sobre qué hacer ante tan sorpresiva y cotizada visita.
Según relató Rodríguez Velázquez, la encrucijada comenzó desde la noche del sábado, cuando el liderazgo morenista local se debatía entre la vida, la muerte y el protocolo, preguntándose cómo era posible que la presidenta estuviera en su territorio y ellos no acudieran a «llenarse de energía» con su presencia. El dilema era mayúsculo, especialmente considerando que uno de los puntos de la gira presidencial era en la Universidad Politécnica, en la capital potosina y el segundo y último punto, en el municipio de Santa María del Río, gobernado casualmente por una militante de su propio partido.
Sin embargo, el llamado del deber y la estricta obediencia institucional salvaron a la dirigencia de caer en la tentación de la foto oficial. Rita Ozalia recordó oportunamente que el pasado 31 de mayo la propia Sheinbaum —y posteriormente la presidenta del partido, Ariadna Montiel— les había encomendado la titánica tarea de realizar asambleas informativas en defensa de la soberanía por todo el país. Así, anteponiendo el trabajo de campo a los reflectores presidenciales, la líder estatal optó por cumplir la instrucción y trasladarse al municipio de Alaquines, en la zona Media de SLP.
A pesar de la ejemplar disciplina demostrada, la líder potosina no ocultó la nostalgia y el pesar que le causó el desencuentro, confesando ante los medios que el equipo local tuvo que retirarse a sus labores «con el corazón rotito» por no haber podido saludar a la jefa del Ejecutivo Federal. La emotiva declaración dejó en claro que, en la política moderna, a veces es necesario sacrificar el apapacho presencial y el calor de la cúpula con tal de cumplir las metas organizativas, aunque esto signifique ver pasar la comitiva presidencial a la distancia.
Con esta aclaración, Morena en San Luis Potosí busca disipar cualquier rumor sobre supuestas fracturas o desaires entre el comité estatal y el Gobierno Federal, enmarcando la ausencia como un acto de madurez y respeto a los tiempos institucionales. Al final, queda demostrado que la agenda de la transformación es tan dinámica que ni los propios dirigentes locales logran coincidir geográficamente con ella, dejando para la próxima oportunidad los abrazos y el abastecimiento de la tan mencionada energía política, mismos que ni la propia Ísis Díaz, alcaldesa de Santa María del Río, orgullosamente Cuna del Rebozo tuvo la oportunidad al no ser requerida.
