Encontrar pareja es el objetivo principal de quienes recurren a una de las supersticiones más populares del mundo católico mexicano. Cada 13 de junio, día de San Antonio de Padua, miles de personas recuerdan la tradición de colocar al santo de cabeza para pedir ayuda en asuntos del corazón.
La creencia señala que San Antonio es un intercesor para quienes buscan novio, novia o incluso matrimonio. Por ello, algunas personas colocan su imagen boca abajo como una forma simbólica de presionarlo para que les ayude a encontrar el amor.
Sin embargo, la historia no termina cuando aparece la persona indicada. De acuerdo con la tradición popular, una vez cumplida la petición, la imagen debe regresar a su posición normal. El gesto representa agradecimiento por el favor recibido y marca el cierre del ritual.
Existen variantes de la costumbre. Algunas personas consideran suficiente enderezar al santo cuando inicia una relación sentimental, mientras que otras creen que debe permanecer de cabeza hasta que exista un compromiso formal o incluso una boda. Esta última versión forma parte del folclor popular y suele transmitirse de generación en generación.
La Iglesia católica, por su parte, señala que poner imágenes religiosas de cabeza forma parte de prácticas supersticiosas y no de la devoción oficial. Aun así, la tradición continúa vigente en diversas regiones de México, donde cada año vuelve la misma pregunta. Si San Antonio ya cumplió, ¿seguirá de cabeza o por fin podrá descansar?
