Una nueva orden ejecutiva impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encendió alertas entre comunidades migrantes debido a que busca reforzar la supervisión de transferencias de dinero enviadas desde territorio estadounidense hacia otros países, incluidas las remesas que llegan a México.
De acuerdo con la propuesta, las autoridades estadounidenses tendrían mayores facultades para monitorear operaciones financieras consideradas “sospechosas”, principalmente aquellas relacionadas con lavado de dinero, crimen organizado o evasión fiscal. La medida contempla una revisión más estricta de empresas dedicadas al envío de dinero y de ciertos movimientos internacionales.
Especialistas señalaron que, aunque la orden no prohíbe las remesas, sí podría generar más controles, solicitudes de identificación y retrasos en algunas transferencias, especialmente para personas que no cuentan con documentos migratorios regulares. También existe preocupación por posibles afectaciones a familias mexicanas que dependen de estos recursos.
México se mantiene como uno de los principales receptores de remesas en el mundo y gran parte de esos ingresos proviene de trabajadores mexicanos en Estados Unidos. Tan solo durante 2025, el flujo de envíos alcanzó cifras históricas, convirtiéndose en una fuente clave para millones de hogares.
Analistas consideran que la iniciativa forma parte de la estrategia migratoria y de seguridad financiera promovida por Trump durante su campaña y regreso a la presidencia, aunque todavía deberán definirse los mecanismos exactos de aplicación y el alcance real de las revisiones a las transferencias internacionales.
