Cada vez más jóvenes en el país postergan independizarse, formar pareja o tener hijos, reflejando cambios en sus prioridades y condiciones económicas.
Las nuevas generaciones en México están aplazando decisiones importantes que antes se tomaban a edades más tempranas, como salir del hogar familiar, vivir en pareja o convertirse en padres. Esta tendencia muestra un cambio significativo en la forma en que los jóvenes planifican su vida adulta.
De acuerdo con datos de la Encuesta Demográfica Retrospectiva del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, solo 16.9% de las personas nacidas entre 1998 y 2007 se independizó a los 18 años, mientras que en generaciones anteriores, como la de 1961 a 1967, el porcentaje alcanzaba 31.1%.
En cuanto a la vida en pareja, apenas 15% de los jóvenes actuales tuvo su primera unión antes de los 18 años, cifra menor al 22.4% registrado en generaciones pasadas. La misma tendencia se observa en la maternidad y paternidad, ya que solo 10.8% tuvo su primer hijo a esa edad, frente al 15.9% de décadas anteriores.
Otros indicadores también reflejan transformaciones en el desarrollo de los jóvenes. Por ejemplo, la migración antes de los 18 años disminuyó de 21.3% a 14.4% entre generaciones, mientras que quienes abandonaron la escuela en esa etapa bajaron de 62.4% a 54.3%.
Estos cambios apuntan a una transición en las prioridades y condiciones de vida, donde factores como la educación, el entorno económico y las oportunidades laborales influyen en la decisión de posponer etapas tradicionales de la adultez.
