Guía práctica para entender qué te corresponde al terminar una relación laboral y evitar errores al momento de recibir tu pago final.
Cuando un trabajador deja su empleo, surge una duda clave cuánto dinero le deben pagar y cómo calcularlo correctamente. La respuesta depende del tipo de salida, ya que no es lo mismo un finiquito que una liquidación.
El finiquito es el pago que corresponde en cualquier terminación laboral, ya sea por renuncia, despido justificado o término de contrato. Incluye conceptos ya generados pero no pagados, como días trabajados, aguinaldo proporcional, vacaciones no disfrutadas y prima vacacional.
En cambio, la liquidación aplica únicamente cuando hay un despido injustificado y representa una indemnización adicional al finiquito.
Para calcular el finiquito, se utiliza una fórmula base que suma todos los pagos pendientes. Esta incluye salario de los días trabajados, aguinaldo proporcional, vacaciones proporcionales y la prima vacacional, equivalente al 25 por ciento de esas vacaciones.
La liquidación, por su parte, agrega tres elementos clave. Primero, tres meses de salario como indemnización constitucional. Segundo, 20 días de sueldo por cada año trabajado en la empresa. Y tercero, la prima de antigüedad, que equivale a 12 días de salario por cada año laborado, con ciertos límites.
Además de estos conceptos, el monto final puede incluir bonos, comisiones u otras prestaciones pendientes establecidas en el contrato. También se deben considerar deducciones como impuestos, que pueden reducir la cantidad a recibir.
Conocer estos elementos permite al trabajador verificar que el cálculo sea correcto antes de firmar cualquier documento. Revisar cada concepto es clave para evitar pagos incompletos y asegurar que se respeten los derechos laborales establecidos en la ley.
