El reparto de utilidades genera dudas entre trabajadores, especialmente sobre si este ingreso extra debe pagar impuestos o llega completo al bolsillo.
El pago de utilidades, también conocido como PTU, es un derecho laboral que permite a los empleados recibir una parte de las ganancias de la empresa donde trabajan. Este ingreso se entrega cada año, generalmente entre abril y mayo, dependiendo del tipo de patrón.
En cuanto a los impuestos, la ley establece que no todo el monto está sujeto al pago de ISR. Existe un límite exento equivalente a 15 días de salario mínimo, por lo que si las utilidades no rebasan esa cantidad, no se paga impuesto.
Para 2026, ese monto ronda los 4 mil 725 pesos en la mayor parte del país, mientras que en la zona fronteriza puede superar los 6 mil 600 pesos. Si el dinero recibido es mayor, únicamente el excedente será gravado, no la totalidad.
La retención del impuesto no la realiza directamente el SAT al trabajador, sino la empresa, que se encarga de aplicar el descuento correspondiente antes de entregar el pago.
Aunque existe la percepción de que este ingreso siempre genera una carga fiscal, la realidad es que en muchos casos puede recibirse completo. Todo depende del monto obtenido y de si rebasa el límite establecido por la ley.
