Delincuentes aprovechan distracciones y dispositivos ocultos para robar datos bancarios; un caso reciente exhibe cómo operan y qué riesgos enfrentan los usuarios al retirar efectivo.
El robo de dinero en cajeros automáticos vuelve a encender alertas tras la difusión de un video en la Ciudad de México, donde se observa cómo una mujer fue engañada mientras realizaba un retiro en la alcaldía Coyoacán. Dos sujetos se acercaron con el pretexto de ayudarla y, en cuestión de segundos, lograron acceder a su tarjeta para realizar movimientos no autorizados.
Este tipo de delito se conoce como fraude por distracción y no siempre requiere tecnología avanzada. Los delincuentes entablan conversación con la víctima para desviar su atención, observar el NIP o incluso intercambiar la tarjeta sin que la persona lo note de inmediato.
Además, existen métodos más sofisticados como el “skimming”, que consiste en instalar dispositivos clandestinos en los cajeros para copiar la información de la banda magnética. En muchos casos, también colocan cámaras ocultas para registrar el código de seguridad, lo que permite clonar la tarjeta y realizar operaciones fraudulentas posteriormente.
Especialistas advierten que estos delitos pueden combinar tecnología y engaño directo. Desde aparatos que capturan datos hasta tácticas de ingeniería social, el objetivo es obtener la información suficiente para vaciar cuentas o hacer compras sin autorización.
Ante este panorama, se recomienda no aceptar ayuda de desconocidos en cajeros, cubrir el teclado al ingresar el NIP y revisar que el equipo no tenga objetos extraños. También es clave monitorear constantemente los movimientos bancarios para detectar cualquier anomalía a tiempo.
