La madrugada de este martes se convirtió en una pesadilla para transportistas y particulares que circulaban por la carretera 63. Aproximadamente a las 12:15 horas, un despliegue de artefactos metálicos conocidos como ponchallantas paralizó el tramo de la comunidad La Presa, específicamente en el acceso a la localidad de Morados, dejando un rastro de daños materiales y una profunda sensación de inseguridad.
Al arribar al sitio, elementos de la policía municipal confirmaron la magnitud del ataque: al menos 36 artefactos artesanales estaban esparcidos sobre la carpeta asfáltica. El saldo inmediato fue de cuatro camionetas, un tráiler y un camión de caja seca con los neumáticos destrozados, obligando a los conductores a detenerse en una zona de alto riesgo.
Vecinos y víctimas denuncian abandono total
El incidente desató la indignación de los afectados y habitantes de la zona, quienes alzaron la voz contra la pasividad de los niveles superiores de gobierno. Según los testimonios recabados en el lugar, existe una ausencia crítica de apoyo por parte de la Guardia Civil Estatal y de las fuerzas federales.
Los denunciantes aseguran que el sector ha sido entregado al arbitrio del crimen organizado. Afirman que, a pesar de las constantes afectaciones y el peligro latente, las autoridades estatales y federales han mantenido una postura omisa, dejando la responsabilidad de la seguridad en manos de corporaciones locales que no cuentan con los recursos suficientes para enfrentar este tipo de criminalidad.
Operativo sin resultados
Ante la emergencia, el limitado parque vehicular y personal de la policía municipal emprendió un patrullaje de búsqueda que se extendió desde la cabecera hasta la comunidad de El Mulero y los límites con el municipio de Venado.
Sin embargo, el esfuerzo fue insuficiente. Los responsables de arrojar los artefactos lograron escapar antes de la llegada de los uniformados, perdiéndose en la oscuridad de una región que, a decir de sus propios ciudadanos, se ha convertido en tierra de nadie durante las noches. Por ahora, los afectados permanecen a la espera de que alguien asuma la responsabilidad por la seguridad en esta transitada vía.
