¿Sirve envolver tarjetas con aluminio para evitar fraudes?

Un truco viral promete evitar robos de datos bancarios, pero su utilidad depende de cómo operan realmente las estafas y del uso cotidiano de las tarjetas.

En redes sociales se ha difundido la recomendación de envolver tarjetas de crédito o débito con papel aluminio como medida de protección. La idea parte de que este material puede bloquear las señales de radiofrecuencia utilizadas en pagos sin contacto, conocidos como NFC.

El aluminio funciona como una barrera que impide la comunicación entre la tarjeta y lectores cercanos, lo que podría dificultar intentos de escaneo sin autorización. No obstante, para que esto ocurra, el dispositivo tendría que estar a muy corta distancia, prácticamente a unos centímetros.

En la práctica, los fraudes más comunes no ocurren de esa forma. Casos como páginas falsas, clonación mediante terminales alteradas o filtraciones de datos siguen siendo los principales riesgos para los usuarios, donde este método no ofrece ninguna protección.

Por ello, más que recurrir a soluciones caseras, resulta más útil mantener el control de los movimientos bancarios, activar alertas en tiempo real y evitar compartir información financiera en sitios no confiables. También existen carteras con bloqueo RFID que cumplen esta función de manera más cómoda.

Así, envolver las tarjetas puede servir como una medida adicional, pero no sustituye las acciones clave para prevenir fraudes en el uso diario.

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