Conocido como el “Lunes de Autoridad”, recuerda el momento en que Cristo afirma su papel espiritual en el templo de Jerusalén
El Lunes Santo es el segundo día de la Semana Santa y forma parte del periodo en el que los fieles recuerdan los momentos finales de Jesucristo antes de su crucifixión. También es conocido como “Lunes de Autoridad”, una denominación que tiene un profundo significado dentro de la tradición cristiana.
Este nombre surge por los hechos narrados en los Evangelios, particularmente cuando Jesús llega al templo de Jerusalén y expulsa a los comerciantes que lo habían convertido en un mercado. Con esta acción, no solo denuncia prácticas injustas, sino que reafirma su autoridad espiritual frente al pueblo y las estructuras religiosas de su tiempo.
Además de este episodio, la liturgia recuerda la unción en Betania, donde María unge a Jesús con un perfume costoso, gesto que anticipa su muerte y resurrección. Estos acontecimientos refuerzan el sentido de preparación y recogimiento que caracteriza a esta etapa previa al Triduo Pascual.
A diferencia de otros días más visibles por procesiones o celebraciones, el Lunes Santo se vive en un tono más introspectivo. La jornada invita a los creyentes a reflexionar sobre la fe, la autenticidad y el mensaje de Cristo, en un momento clave que marca el inicio de los días más intensos de la Semana Santa.
