Factores climáticos y de producción presionan los precios de alimentos frescos en el país.
El aumento en los precios de frutas y verduras en México se ha convertido en uno de los principales motores de la inflación, que alcanzó 4.63% en la primera quincena de marzo de 2026, de acuerdo con datos oficiales.
Especialistas explican que este encarecimiento responde, en gran medida, a choques en la producción agrícola, como condiciones climáticas adversas que afectan cosechas y reducen la oferta de productos frescos en el mercado.
A ello se suma el comportamiento estacional de varios cultivos, ya que algunas frutas y verduras suelen subir de precio en determinadas épocas del año debido a menor disponibilidad o cambios en los ciclos de siembra y cosecha.
El impacto ha sido considerable en productos específicos, con incrementos relevantes en alimentos como jitomate, limón y papa, que han llegado a registrar alzas importantes y presionan directamente el gasto de las familias.
Este fenómeno se refleja en el componente no subyacente de la inflación, donde los productos agropecuarios —especialmente frutas y verduras— registraron aumentos cercanos al 24% anual, lo que explica gran parte del repunte inflacionario reciente.
Aunque analistas consideran que estos incrementos podrían ser temporales, advierten que mientras no se normalicen las condiciones de producción y distribución, los precios de estos alimentos seguirán impactando el bolsillo de los consumidores.
