La temporada más intensa de calor está por llegar y con ella también el reto de mantener el hogar fresco sin que el gasto de luz se dispare
Durante la canícula, las temperaturas pueden superar los 40 grados y las lluvias disminuyen, lo que provoca días más secos y sofocantes en gran parte del país.
En este contexto, enfriar la vivienda se vuelve un desafío, especialmente porque el uso de aparatos como ventiladores o aire acondicionado eleva considerablemente el consumo eléctrico durante el verano.
Para hacer frente a estas condiciones, se pueden aplicar medidas simples como abrir ventanas en horas más frescas, cerrar cortinas para bloquear el sol directo y reducir el uso de electrodomésticos que generen calor dentro del hogar.
