En México, el orden de los apellidos de un recién nacido ya no es obligatorio como antes. El Registro Civil permite que madres y padres decidan cómo quedará el nombre.
El orden de los apellidos de un bebé en México ya no está definido por una regla fija. Actualmente, madres y padres pueden elegir si el primer apellido será el paterno o el materno al momento de registrar a su hija o hijo ante el Registro Civil.
Durante décadas fue una práctica común que el apellido del padre apareciera primero y después el de la madre. Sin embargo, este esquema comenzó a cambiar tras resoluciones judiciales que señalaron que imponer ese orden podía vulnerar el principio de igualdad entre hombres y mujeres.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que obligar a colocar primero el apellido paterno resulta discriminatorio, ya que privilegia el linaje del padre sobre el de la madre. A partir de este criterio, las autoridades del Registro Civil deben permitir que ambos progenitores acuerden el orden de los apellidos al registrar a su bebé.
En la práctica, esto significa que un menor puede llevar primero el apellido de su madre y después el del padre, o mantener el orden tradicional si así lo decide la familia. La elección debe realizarse de común acuerdo al momento de presentar el registro de nacimiento.
Este cambio forma parte de una serie de decisiones judiciales y reformas que buscan garantizar el derecho a la identidad y promover la igualdad de género dentro de las familias mexicanas.
