La cantante colombiana ofreció un concierto gratuito que desbordó la Plaza de la Constitución y calles aledañas, en un evento que se convirtió en uno de los más multitudinarios en la historia reciente de la capital.
La noche del domingo primero de marzo, Shakira logró una convocatoria sin precedentes al reunir a cerca de 400 mil personas en el Zócalo de la Ciudad de México, cifra confirmada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina. La plancha principal y las vialidades cercanas lucieron abarrotadas desde horas antes del inicio del espectáculo.
El concierto formó parte del cierre de la etapa latinoamericana de su gira Las mujeres ya no lloran, y se distinguió por ser de acceso libre, lo que permitió la asistencia de familias completas, jóvenes y seguidores de distintas generaciones que viajaron desde diversos puntos del país para presenciar el show.
Para ampliar la experiencia, se colocaron pantallas gigantes en calles como Francisco I. Madero y avenida Juárez, lo que facilitó que miles de asistentes siguieran la presentación aun cuando el Zócalo alcanzó su máxima capacidad. La respuesta del público mantuvo un ambiente festivo durante toda la noche.
Previo y durante el evento, se desplegó un operativo especial de seguridad y movilidad en el Centro Histórico, con cierres viales y restricciones temporales a la venta de bebidas alcohólicas en la zona. La organización permitió que el concierto se desarrollara sin incidentes mayores, consolidando al Zócalo como un espacio clave para encuentros culturales de gran escala.
La presentación no solo reafirmó la vigencia artística de Shakira, también dejó claro el entusiasmo de la ciudadanía por los eventos culturales abiertos, capaces de transformar el corazón de la ciudad en un punto de unión y celebración colectiva.
