Una tradición que marca el inicio de la Cuaresma y motiva la reflexión en los fieles
Este miércoles 18 de febrero se celebra el Miércoles de Ceniza, fecha que abre el periodo de Cuaresma en la Iglesia Católica. Durante esta jornada, los fieles reciben una cruz de ceniza en la frente como símbolo de humildad, arrepentimiento y compromiso de renovación interior.
La ceniza utilizada proviene de las palmas bendecidas del Domingo de Ramos del año anterior, que son quemadas y preparadas nuevamente antes de la ceremonia. Al recibir la cruz, se recuerda la mortalidad humana y la importancia de la reflexión sobre los actos y decisiones personales.
El Miércoles de Ceniza también implica prácticas de ayuno y abstinencia para quienes tienen entre 18 y 59 años. El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte y dos pequeñas a lo largo del día, mientras que la abstinencia invita a evitar el consumo de carne roja, especialmente los viernes de Cuaresma. Estas acciones buscan fortalecer la disciplina personal y la conexión con los valores espirituales de la comunidad.
Durante los 40 días que dura la Cuaresma, los católicos se enfocan en intensificar la oración, practicar obras de caridad y profundizar en la relación con Dios. La celebración prepara a los fieles para vivir la Pasión, muerte y resurrección de Cristo con un sentido de introspección y solidaridad con los demás
