La noche del sábado 14 de febrero, Leticia Arévalo acudió a la Plaza de Armas con un cartel y 50 rosas eternas elaboradas por ella misma. Su propuesta consistió en intercambiar un abrazo por una flor.
Personas que caminaban por la zona se acercaron de manera espontánea y participaron en la dinámica. La respuesta fue positiva y el gesto llamó la atención por su sencillez en una fecha asociada a celebraciones comerciales.
Leticia compartió que la iniciativa fue idea propia y que forma parte de un proceso personal enfocado en el amor propio. Señaló que decidió compartirlo con la ciudadanía como una forma de transmitir un mensaje desde lo humano y lo cotidiano.
La actividad se desarrolló sin contratiempos y dejó momentos de cercanía entre desconocidos que coincidieron en el espacio público.
