El repunte de casos en México reactivó la alerta sanitaria. Conocer dónde vacunarse y quiénes son prioritarios ayuda a frenar la propagación de una enfermedad altamente contagiosa.
El sarampión es una infección viral que puede adquirirse a cualquier edad y representa un riesgo grave, sobre todo en niñas y niños. El Instituto Mexicano del Seguro Social advierte que se transmite fácilmente por gotitas que salen de la nariz y boca de personas enfermas, ya sea por contacto directo o a través del aire.
Entre los primeros síntomas se encuentran fiebre de al menos tres días, tos, escurrimiento nasal y conjuntivitis. En casos graves, especialmente en personas con defensas bajas, la fiebre puede alcanzar los 40 grados y derivar en neumonía, una de las principales causas de muerte asociadas a esta enfermedad.
La Organización Panamericana de la Salud emitió una alerta epidemiológica por el aumento de casos en América. En México se han reportado miles de contagios en las 32 entidades del país, con defunciones confirmadas. Los grupos más vulnerables son menores de un año y personas menores de 49 años sin esquemas completos o que desconocen su antecedente vacunal, mientras que mayores de 50 años no son prioritarios debido a su exposición previa al virus.
A nivel federal, cualquier persona puede acudir a centros de salud de la Secretaría de Salud, sin importar si es derechohabiente o no. También se aplica la vacuna en las Unidades de Medicina Familiar del IMSS y en clínicas del ISSSTE. El IMSS recuerda que las mujeres embarazadas no deben recibir la vacuna durante el primer trimestre y deben consultar previamente con personal médico. Vacunarse a tiempo es una acción clave para proteger la vida y fortalecer la salud pública.
