Vestirse por capas permite conservar el calor corporal, adaptarse a los cambios de temperatura y reducir el riesgo de enfermedades durante la temporada invernal.
Ante las bajas temperaturas, especialistas recomiendan aplicar el llamado método de la cebolla, una técnica sencilla y funcional que consiste en usar varias capas de ropa para mantener el cuerpo abrigado sin perder comodidad.
La primera capa debe colocarse directamente sobre la piel y su función principal es conservar el calor y absorber la humedad. Para ello, se sugiere utilizar prendas térmicas o de algodón que ayuden a mantener una temperatura estable.
La segunda capa actúa como aislante. Aquí entran suéteres o prendas de lana que retienen el calor generado por el cuerpo, creando una barrera adicional contra el frío.
La tercera capa es la de protección externa. Chamarra o abrigo grueso ayudan a bloquear el viento y el descenso brusco de temperatura, especialmente en exteriores o durante las primeras horas del día.
Además, es importante complementar el atuendo con gorro, bufanda y guantes, ya que cabeza, cuello y manos pierden calor con mayor rapidez. En contraste, se recomienda evitar ropa muy ajustada, prendas húmedas o calzado abierto, ya que incrementan la sensación térmica de frío.
Adoptar el método de la cebolla no solo mejora la comodidad, también fortalece el cuidado de la salud durante el invierno, permitiendo enfrentar el clima con mayor seguridad y bienestar.
