Estados Unidos intensificó los criterios para negar la visa B-2 en casos donde se identifique el llamado turismo de parto. La advertencia fue difundida por la Embajada estadounidense en India, aunque aplica para solicitantes de cualquier país, y deja claro que viajar con la intención principal de que un bebé nazca en territorio estadounidense puede derivar en el rechazo de la visa.
Las autoridades aclararon que no se trata de una nueva ley, sino de una aplicación más estricta de las normas migratorias vigentes. El énfasis está en la intención del viaje. Si durante la entrevista consular se detecta que el motivo real no coincide con lo declarado, el oficial puede negar el permiso de entrada.
El turismo de parto ocurre cuando una persona viaja con el propósito principal de que su hijo obtenga la ciudadanía estadounidense al nacer. Esto es posible por el principio de ius soli, que concede la nacionalidad a cualquier persona nacida en suelo estadounidense, sin importar la nacionalidad de los padres. Para el Departamento de Estado, este tipo de viajes no corresponde al uso permitido de una visa de turista.
Estar embarazada no implica automáticamente una negativa. Sin embargo, sí puede detonar una revisión más rigurosa. Los oficiales consulares analizan factores como la etapa del embarazo, los lazos laborales y familiares con el país de origen, así como la capacidad económica para cubrir gastos médicos sin recurrir a apoyos públicos.
Viajar a Estados Unidos durante el embarazo es legal si el motivo es legítimo y temporal. Visitas familiares, compromisos específicos o tratamientos médicos previamente programados pueden ser aceptados, siempre que se demuestre solvencia económica, documentación médica y la intención clara de regresar al país de origen. La clave, señalan las autoridades, está en la transparencia y en que el nacimiento no sea el objetivo central del viaje.
