Las alertas sobre los costos del Mundial 2026 comenzaron a sonar con fuerza. Octavio de la Torre, presidente de Concanaco SERVYTUR, advirtió que asistir a un solo partido podría convertirse en un lujo inalcanzable incluso para familias de clase media alta. Su comparación fue contundente al señalar que el gasto total puede equipararse al valor de un departamento en distintas zonas del país.
Durante su participación en el evento Un mundial muy mexicano, el empresario explicó que la próxima edición del torneo —que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá— será mucho más cara que ediciones pasadas. Incluso, relató que tras haber asistido al Mundial de Moscú, los costos proyectados para 2026 resultan “infinitamente mayores”, sobre todo por los incrementos ya visibles en vuelos y hospedajes.
El panorama económico no es alentador. Con un salario promedio mensual por debajo de los 9 mil pesos, muchas familias mexicanas quedarán fuera del torneo pese a que se celebrará en su propia ciudad. Ante este escenario, Concanaco presentó la estrategia «Un mundial muy mexicano», cuyo objetivo es que la derrama económica del evento beneficie principalmente al comercio formal.
El plan contempla acciones para maximizar el impacto en las ciudades sede, impulsar a los negocios establecidos y evitar improvisaciones durante la atención al turismo. Se prevé la creación de corredores turísticos cerca de los centros de entrenamiento, donde se ofrecerán productos y servicios que reflejen la identidad mexicana a precios accesibles. Además, se capacitará a pequeños comercios familiares en atención básica en otros idiomas, cobro digital y prevención de abusos.
Según estimaciones del organismo, el Mundial 2026 podría generar una derrama superior a los 65 mil millones de pesos, más de 12 mil empleos temporales y la llegada de 5.5 millones de visitantes. También se acondicionarán 13 centros de entrenamiento en nueve ciudades del país, incluidos destinos como Cancún, Tijuana y Torreón. Como parte de su componente social, la estrategia incluye una campaña nacional de recolección de balones que serán entregados en comunidades con alta marginación.
Los detalles finales de este plan se darán a conocer en febrero de 2026, en coordinación con autoridades locales y sectores empresariales, mientras el país se prepara para un Mundial tan esperado como costoso.
