Lo que debes saber sobre la H3N2 este invierno

La presencia de la influenza regresó con fuerza a consultorios y hogares. Aunque H1N1 encabeza los casos en México, expertos advierten que la influenza A H3N2, un virus conocido por causar temporadas más intensas, podría aumentar su circulación muy pronto. Su origen se remonta a 1968 y desde entonces se caracteriza por provocar más hospitalizaciones, especialmente en adultos mayores.

Este subtipo tiene la capacidad de mutar con rapidez, lo que le permite evadir parcialmente la respuesta inmunitaria. Por ahora su circulación en México es marginal, pero el escenario podría cambiar si llega el subclade H3N2 K, responsable de brotes severos en Estados Unidos, Japón y países europeos. De ingresar al país entre enero y febrero, se esperaría una temporada más intensa, sobre todo en población vulnerable.

Los grupos con mayor riesgo son adultos mayores, niños entre cinco y nueve años, jóvenes de veinte a veinticuatro años y personas con enfermedades crónicas muestran mayor probabilidad de complicaciones. Aun así, la letalidad reportada este año en México es baja, con solo dos defunciones confirmadas, debido a que H1N1 continúa predominando.

La buena noticia es que la vacuna usada en la temporada 2025 2026 sí protege contra H3N2. La versión tetravalente aplicada en el país incluye componentes dirigidos a H1N1, H3N2 y dos linajes del virus B. Su mayor fortaleza es reducir hospitalizaciones y muertes, incluso cuando las variantes presentan ligeras mutaciones. Vacunarse sigue siendo la acción más efectiva para enfrentar este tipo de virus.

Los síntomas aparecen de forma abrupta. Fiebre, tos, dolor de cabeza, cansancio extremo, escalofríos y dolores musculares son los más comunes. No es posible distinguir H3N2 de covid o resfriado solo con la sintomatología, por lo que una prueba es la única forma de confirmarlo. Señales como dificultad respiratoria, dolor en el pecho, confusión o fiebre persistente requieren atención médica inmediata.

Para reducir contagios, la prevención vuelve a tomar un papel clave. La vacunación oportuna, el lavado frecuente de manos, el uso de cubrebocas si hay síntomas, evitar acudir enfermo a la escuela o al trabajo y ventilar espacios pueden marcar una gran diferencia. La temporada avanza con estabilidad, pero el comportamiento del virus cambia cada año, así que mantenerse informado y protegido es una decisión que puede evitar complicaciones.

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