¿Por qué el Thanksgiving no forma parte de las tradiciones mexicanas?



A diferencia de otras festividades populares en Estados Unidos que sí se han incorporado al calendario mexicano, el Día de Acción de Gracias no ha logrado arraigarse de la misma manera. Mientras Halloween convive cada año con la tradición del Día de Muertos, la cena del Día de Acción de Gracias no encuentra un equivalente cultural profundo dentro del país.

Especialistas explican que la razón principal está en la historia misma de México. Andrés Medina, etnólogo de la UNAM, señala que esta festividad no se relaciona con la identidad nacional, pues no compartimos el origen de los peregrinos ingleses que llegaron a Plymouth en el siglo XVII. Las raíces culturales mexicanas provienen de civilizaciones mesoamericanas con prácticas y celebraciones muy distintas, lo que impide que la fecha encaje naturalmente en nuestras costumbres.

Sin embargo, esto no significa que la celebración esté completamente alejada del mundo mexicano. Dos de sus protagonistas —el pavo y la calabaza— tienen una profunda conexión con Mesoamérica. El guajolote, registrado en fuentes en náhuatl como un alimento valioso y no siempre accesible, habitaba desde el norte de México hasta zonas del actual territorio estadounidense. Su presencia en la cena de Acción de Gracias conserva ese legado antiguo y compartido.

La calabaza también es parte esencial del menú y su historia confirma su origen regional. Con más de 20 variedades dentro del género Cucurbita, fue una de las primeras plantas americanas en llegar a Europa. Documentos y representaciones de los siglos XVI y XVII muestran cómo sus semillas y cultivos se extendieron rápidamente al otro lado del océano.

Así, aunque México no celebre Acción de Gracias, ingredientes clave de la festividad nacieron en estas tierras. La fecha pertenece a la tradición estadounidense, pero en su mesa sobreviven sabores profundamente ligados a nuestra historia ancestral.

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