El clima madrugador en San Luis Potosí volvió a poner bajo la lupa las reglas de uniforme. El diputado Crisógono Pérez López insistió en que ningún plantel puede anteponer la formalidad del vestuario escolar por encima de la salud de niñas, niños y adolescentes. La prioridad, dijo, es que cada estudiante llegue a clase bien protegido, sin restricciones innecesarias.
Los reportes de escuelas que obligan a las alumnas a usar falda sin mallas o ropa térmica encendieron el radar de las familias. Pérez López recordó que la Secretaría de Educación ya instruyó a todos los planteles a flexibilizar el código de vestimenta. Cualquier prenda abrigadora es válida mientras ayude a mitigar el impacto del frío, una medida que busca reducir enfermedades respiratorias y ausencias que afectan la continuidad académica.
El legislador reconoció que algunos directivos siguen operando con criterios rígidos que no se alinean con la instrucción vigente. Señaló que los salones suelen arrancar la jornada con temperaturas bajas y no es razonable que los estudiantes tengan que soportarlo solo para cumplir una regla administrativa que no aporta valor real.
Pidió a la Secretaría de Educación dar seguimiento a las inconformidades que han manifestado madres y padres, con el objetivo de intervenir donde aún se exige el uniforme sin considerar el contexto climático. Sostuvo que el enfoque debe ser práctico, sensible y orientado al bienestar del alumnado, especialmente durante estas mañanas frías que atraviesa la entidad.
