Natalia Montaño Ruelas, empleada del Ayuntamiento de Puerto Vallarta, generó polémica al declarar entre risas durante un espectáculo de Franco Escamilla que desconoce sus funciones y “solo se la pasa bien”, lo que desató críticas en redes sociales y abrió el debate sobre la responsabilidad en el servicio público.
Durante un espectáculo del comediante Franco Escamilla en Tepic, Nayarit, una funcionaria del Ayuntamiento de Puerto Vallarta, identificada como Natalia Montaño Ruelas, provocó controversia luego de admitir entre risas que no sabía exactamente cuál era su función dentro del gobierno municipal.
Franco Escamilla le preguntó a qué se dedicaba, a lo que Montaño respondió: “Me la paso bien… tomo mucho, me la paso comiendo, cenando y desayunando”, causando sorpresa entre los asistentes. Incluso mencionó que ni ella sabía con claridad qué decía su gafete de trabajo.
El momento, captado en video, se viralizó rápidamente en redes sociales y desató una ola de críticas hacia la servidora pública por presunta falta de profesionalismo.
De acuerdo con la nómina pública del Ayuntamiento correspondiente del 1 al 15 de septiembre de 2025, Natalia Montaño Ruelas aparece registrada en Hacienda municipal bajo el cargo de auxiliar, con fecha de ingreso el 18 de marzo de 2025. Su sueldo bruto asciende a 12,372.75 pesos quincenales, que después de impuestos se reducen a 10,553 pesos netos, es decir, casi 21 mil pesos al mes por “pasársela bien”, según sus propias palabras en el show.

Además, ha circulado información que apunta a que Natalia es sobrina de Ramón Ruelas, ex aspirante a la alcaldía de Puerto Vallarta por Morena y ex dirigente de la CTM (Confederación de Trabajadores de México).
El contraste entre su salario y su falta de claridad sobre sus funciones ha generado debate entre ciudadanos y medios, quienes cuestionan la transparencia y el manejo de recursos públicos en el Ayuntamiento.
Ante la polémica, Montaño publicó un mensaje en sus redes sociales donde defendió su participación, señalando que sus declaraciones fueron parte de un contexto de comedia: “A un show se va a relajarse. En el trabajo se ejercen responsabilidades. Cada cosa en su sitio”.
Hasta el momento, el Ayuntamiento de Puerto Vallarta no ha emitido un posicionamiento oficial sobre el caso. Sin embargo, el incidente ha reavivado el debate sobre la ética y el compromiso de los funcionarios públicos.
