El uso de dispositivos digitales durante las comidas se ha vuelto común entre los niños, pero este hábito puede tener efectos negativos en su salud y desarrollo. La psicóloga Mariana Capurro advierte que las pantallas actúan como un «anestésico emocional», calmando y distrayendo a los niños sin enseñarles a gestionar sus emociones. Además, el uso excesivo de pantallas se ha vinculado con dificultades para manejar la frustración, falta de tolerancia y escaso desarrollo de habilidades sociales.
El abuso de dispositivos también puede afectar el desarrollo cognitivo y del lenguaje, así como provocar trastornos del sueño debido a la alteración del ritmo circadiano por la luz de las pantallas.
Un estudio realizado en Barcelona y respaldado por el Centro Nacional de Información Biotecnológica de EE.UU. observó a 1,616 menores de entre 4 y 10 años en restaurantes de comida rápida. Los resultados mostraron que en el 28.1% de las comidas los niños usaban un teléfono inteligente, lo que indica que casi uno de cada tres menores interactuaba con una pantalla mientras comía.
El análisis reveló al menos cuatro consecuencias principales de este hábito:
Afecta el desarrollo cognitivo y la capacidad de atención.
Genera distracción y malos hábitos alimenticios.
Expone a los niños a publicidad digital, que influye en sus elecciones de comida.
Reduce el tiempo de calidad en familia, al disminuir las interacciones cara a cara.
Los investigadores también encontraron que el uso de pantallas durante las comidas fue mayor en niños mayores, con sobrepeso u obesidad, con malas actitudes, acompañados de cuidadoras jóvenes y en contextos con poca interacción adulto-niño.
Recomendaciones para padres y cuidadores
Para mitigar los efectos negativos del uso de pantallas durante las comidas, se recomienda:
Establecer horarios para el uso de dispositivos y promover espacios libres de tecnología donde los niños puedan jugar, leer, realizar manualidades o salir al aire libre.
Fomentar la conversación en torno a la mesa sobre temas cotidianos, creando un ambiente de interacción familiar sin distracciones digitales.
Dar el ejemplo: si los adultos guardan su teléfono, enseñan al niño que él también puede hacerlo.
Estas acciones buscan crear conciencia entre padres, cuidadores y educadores sobre el impacto del uso de pantallas durante las comidas y promover un entorno más sano para los niños.
