Un fenómeno meteorológico conocido como tormenta negra ha provocado muertes y graves daños en Asia, encendiendo la alerta sobre riesgos similares en México. Se trata de una categoría de nivel máximo que se activa cuando las lluvias rebasan niveles críticos en muy poco tiempo.
En Hong Kong, una de las zonas más golpeadas recientemente, se registraron más de 355 milímetros de lluvia en 24 horas, el mayor acumulado para ese mes desde el siglo XIX. La intensidad paralizó la ciudad: clases suspendidas, transporte detenido, servicios interrumpidos, miles de evacuados y víctimas mortales.
Aunque en México no se emplea oficialmente el término tormenta negra, los especialistas advierten que las condiciones para un evento así existen, sobre todo en temporada de lluvias y en estados como Veracruz, Tabasco, Oaxaca, Chiapas, Guerrero y la Ciudad de México.
En la capital, por ejemplo, se activa la alerta máxima cuando las lluvias superan los 70 litros por metro cuadrado, umbral comparable al sistema de Hong Kong. Sin embargo, la falta de infraestructura de drenaje, la urbanización irregular y la vulnerabilidad de ciertas zonas aumentan el riesgo de impactos severos.
Este tipo de tormentas se forman con la combinación de aire cálido, alta humedad y baja presión, descargando enormes volúmenes de agua en minutos. Sus consecuencias pueden ser devastadoras: inundaciones repentinas, colapsos estructurales, interrupción de servicios y pérdida de vidas.
La prevención en México recae en el Servicio Meteorológico Nacional y Protección Civil, pero expertos advierten que la rapidez e intensidad de un fenómeno de este tipo podrían superar la capacidad de respuesta de muchas ciudades si no se fortalecen las medidas de alerta y evacuación.
